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Alondra Berber, es psicóloga y artista. Nos cuenta cuál fue el proceso que siguió para la superación de una crisis personal, y cómo ayuda a las demás personas. Con dos libros publicados, tiene la vocación de ayudar a personas en situaciones de crisis que van desde temas de salud hasta catástrofes naturales. This talk was given at a TEDx event using the TED conference format but independently organized by a local community. Learn more at https://www.ted.com/tedx

Ver lección TED-Ed: https://ed.ted.com/on/CNCAeCid

Alondra Berber

TEDx Talk

Abuso sexual infantil: la amnesia disociativa tras un evento perturbador

Una experiencia traumática es todo evento negativo surgido de manera brusca o incontrolable, que pone en peligro la integridad física, mental o emocional de una persona. Se trata de un evento inesperado, para el cual no se está preparado; de una exposición directa a una amenaza real o potencial. Cuando la persona no tiene suficientes recursos para afrontar el suceso, lo envuelve en reacciones que oscilan entre el miedo, la tristeza y la indefensión.

 

Las experiencias traumáticas se dividen en intencionadas y no intencionadas; las primeras engloban el abuso sexual infantil, maltrato, agresiones sexuales en la edad adulta, terrorismo, muerte violenta de un ser querido, secuestro y tortura; las no intencionadas se relacionan con catástrofes naturales, enfermedades, accidentes, etc.

 

Ante la vivencia de un suceso traumático, si no se cuentan con suficientes recursos de afrontamiento y una red de apoyo social o, si bien, el evento es de alta gravedad, puede surgir una crisis. Consideradas un estado temporal de trastorno, las crisis se caracterizan por ser un estado de desorganización, desequilibrio e incapacidad para enfrentar situaciones adversas; por dificultar la gestión de las emociones y dificultar la capacidad para enfocar el pensamiento o resolver el conflicto.

 

El perfil CASIC es una herramienta utilizada en la intervención en crisis para identificar las alteraciones que se presentan en una persona a raíz del evento perturbador. Se desglosa de la siguiente manera:

 

Cognitivo / Afectivo / Somático / Interpersonal / Conductual

 

Y se lleva a cabo analizando dos momentos: el funcionamiento previo a la crisis y el funcionamiento durante la crisis. El previo sirve para indagar en los recursos con los que el individuo contaba, sus recursos psicológicos, conflictos no resueltos, fortalezas, debilidades y en cómo enfrentaba los problemas antes de la emergencia psicosocial. El CASIC posterior tiene el objetivo de medir el impacto que generó la crisis.

 

El afrontamiento, definido como todo esfuerzo cognitivo y conductual desarrollado para manejar las demandas externas o internas, tiene un abanico de posibilidades en cuanto a herramientas de afrontamiento adaptativas se refiere; estas son: autoafirmación, búsqueda de información, religión, distracción, catarsis y autocontrol mental.

 

En el marco de las crisis y eventos perturbadores, retomamos el abuso sexual infantil (A.S.I.), que es el tema del que parte la TEDx Talk y la lección de TED-ED. El abuso sexual infantil es todo comportamiento sexual que un adulto pueda tener con un niño, con contacto físico o sin él, con el objetivo de obtener placer sexual. Puede ser cometido con violencia o con afecto, de manera única o repetitiva, por personas de cualquier edad, nivel socioeconómico o género.

 

Cada país, cada comunidad tiene una moral particular, es decir, un conjunto de facultades y valores considerados éticamente aceptables en relación a dos conceptos esenciales: el bien y el mal. Si bien en algunos contextos y culturas, los agresores o las comunidades pueden hablar de una relación consensuada, esta concepción es errada al existir una desigualdad de conocimientos, edad o poder, de la cual se aprovecha una de las partes para cosificar y someter a la otra. No obstante, constituye una grave violación a los derechos de la infancia.

 

No todos los casos son diagnosticados a tiempo, sin embargo, un gran porcentaje de abusos sexuales ocurren dentro del núcleo familiar, esto añade un elemento más traumatizante: el incesto. La vivencia de ser abusado por un padre, hermano, abuelo, primo o tío, con quien se debe seguir conviviendo, resulta altamente estresante para quien vive la agresión, teniendo como resultado una crisis inicial, a menudo vivida en silencio y a solas, seguida de un trastorno agudo y posteriormente por un trastorno por estrés postraumático.

 

A esto se agregan los mecanismos para evitar que la víctima hable: el control a través del cuerpo, el dinero, el tiempo o el pensamiento y, dentro del pensamiento entra la triada de control social: generar sentimientos de miedo, culpa y/o vergüenza. Cuando la persona abusada piensa que fue responsable de provocar la situación, puede decidir guardar silencio, principalmente si el abuso ocurre durante la primera infancia (antes de los siete años), al tener una estructura de personalidad más fácil de manipular, además de menos recursos de autoprotección.

 

Con el trastorno por estrés postraumático no atendido aparecen las secuelas a corto plazo en la personalidad, iniciando una comorbilidad que a largo plazo puede derivar en trastornos diversos que van del trastorno dismórfico-corporal, los trastornos alimenticios y la bipolaridad hasta la hipomanía, el trastorno obsesivo compulsivo y el trastorno de personalidad límite, por mencionar solo algunos.

 

Entre las secuelas a monitorear en niños se enlistan el sentimiento de culpa o desamparo, baja autoestima, desesperanza, vómito, masturbación compulsiva, cambios radicales de personalidad, problemas alimenticios, depresión, retraimiento, ansiedad, estado de alerta, baja energía, insensibilidad al dolor, aislamiento, distanciamiento de las personas, falta de empatía, tics, conducta regresiva, eneuresis, problemas de concentración, dolor de cabeza, llantos, pesadillas, dolor de estómago, miedo, irritabilidad, fatiga, malestar físico, tristeza, fobias, obsesiones, dificultades con el contacto físico, odio a uno mismo, baños irregulares, sensación de estar sucio, desarreglo, ataques de ira, no querer ir a la escuela, dejar de hacer cosas que se disfrutaban, conducta autodestructiva, perfeccionismo, necesidad de compensar, problemas de conducta, problemas de sueño, comportamientos delictivos o suicidas, compulsiones, desconfianza, agresividad, apatía, evasión o falta de interés en la sexualidad.

 

Si el niño que vivió abuso debe seguir conviviendo con sus agresores aumenta el riesgo de que desarrolle trastornos disociativos, entre los cuales se ubica la amnesia disociativa, que surge como un mecanismo de defensa ante el trauma y la dificultad del niño para controlar la situación. La amnesia permite al individuo dar la vuelta al abuso por un tiempo, si bien llega a reaparecer en la edad adulta ante un estímulo evocador. Es, bien, la manera de evitar los recuerdos una vez terminados los abusos, para sobrevivir, protegerse y dejar de sufrir.

 

Cuando el adulto se reencuentra con el abuso sexual infantil, a través de un flashback o regresión derivados de un olor, una imagen, un sonido o una sensación, la primera reacción puede ser racionalizar para creer que se trata de una fantasía o una confusión. La complejidad inicia cuando los recuerdos y las emociones explotan como si la agresión se estuviese viviendo en ese momento, convirtiéndose en una crisis con altos niveles de angustia en que las alteraciones se maximizan en intensidad, frecuencia y duración, afectando la vida cotidiana.

 

Es entonces cuando la crisis demanda que se indague en las memorias difusas hasta que sean reunificadas y con ello, recuperado el hecho traumático para poder trabajarlo y solucionarlo de manera definitiva. Cabe mencionar que es posible que la memoria sea recuperada parcial y no totalmente y por ello es de vital importancia tener precaución con los recuerdos falsos, inducidos o alterados por el propio proceso y su consecuente sugestión.

 

El proceso, además, puede detonar una revictimización o retraumatización, con alteraciones psicológicas que dependerán de los recursos del sobreviviente, su red de apoyo social y el propio impacto de la información traumática.

 

De ello parte la reflexión: ¿Qué pasaría si un día recordaras que viviste abuso infantil?