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Reconocimiento a mujeres artistas en Acapulco

 

 

RECONOCIMIENTO POR TRAYECTORIA LITERARIA

 

Por el Día Internacional de la Mujer, recibí en manos de Perla Espinoza Valdovinos, Directora del Instituto Municipal de la Mujer, un reconocimiento por mi trayectoria en el ámbito de la literatura.

 

Fuimos reconocidas un aproximado de nueve mujeres del sector cultural, en una ceremonia realizada en el zócalo, el sábado 11 de marzo, por el Gobierno Municipal de Acapulco a través de dicha dependencia así como del Patronato DIF Municipal y la Dirección Municipal de Cultura. Entre las mujeres condecoradas se encontraron la actriz y directora teatral Patty Monroy, la publirrelacionista del escultor Pal Kepenyes, Lumi Dehesa y Themis Mendoza, Directora de la Biblioteca Pública Municipal No. 22 Alfonso G. Alarcón.

 

Es importante difundir el trabajo de las mujeres en el arte, la gestión y la promoción cultural del puerto, pero también es importante defender su dignidad humana. No es un favor. Es una exigencia. Y no se resume al sector cultural. 

 

No podemos justificar por siempre nuestra tierra, con el discurso de que la pobreza, la ausencia de un sistema educativo adecuado, la inseguridad, la corrupción y la falta de perfiles políticos son causas lo suficientemente fuertes para que no se haga algo concreto y efectivo para defender los derechos humanos de mujeres y niñas.

 

No podemos pensar, "es normal, siempre ha sido así que las niñas sean violadas, que las mujeres sean asesinadas por sus parejas, que sean acosadas sexualmente en el trabajo ó vivan situaciones de acoso laboral por otras mujeres".

 

No es válido ser tan permisivas, porque la pasividad es el requisito de respeto que muchos hombres imponen, a fin de prevenir discursos retrógradas sobre nuestra "condición hormonal".

 

Nos han enseñado que defendernos es ser hormonales. Que luchar por construirnos a nosotras mismas es ser soberbias. Que tener autoestima es creernos superiores. Que no aceptar menos de lo que merecemos es ser neuróticas. Que el hecho de que sean condescendientes con nosotras debe ser tomado con gratitud.

 

No son las palabras simplemente las que construyen vínculos entre hombres y mujeres: es el tono de voz, el volumen, la expresión corporal, el uso de ciertas palabras, de ciertos estereotipos, el trasfondo del discurso y cada conducta que manifiesta el apoyo ó rechazo a la equidad de género.  La manipulación pasiva no puede ser cordialidad. Es violencia. 

 

Han intentado estigmatizar cada paso dado por una mujer. Es por ello que debemos obligar a las autoridades a hacer lo que deben hacer. No es un favor, es su obligación; desde generar espacios seguros para mujeres, sin excusas, hasta esclarecer y castigar actos violentos contra mujeres y exigir la reparación del daño. Generar campañas preventivas. Luchar por una cultura de la salud mental y social. Sensibilizar sobre la violencia de género, trabajar transversalmente con las diferentes instituciones para mejorar las condiciones de vida de cada mujer en el Estado.

 

SER MUJER ARTISTA

 

Ser mujer artista es una de las mejores cosas que pueden ocurrir, psicológicamente hablando, a una persona. Si pienso en mi vida y crianza, quitar el arte sería quitar casi todo lo que compone mis recuerdos. A lo largo de la vida, lo único que tuve que hacer fue elegir la disciplina desde la cual seguiría con una tradición familiar.

 

No imagino mi vida sin escribir. Mucho menos sin disfrutar de las bellas artes, destacando la pintura y la música, que son, sin duda, mis favoritas y están entre las cosas que más amo en la vida. Para mí, un buen cuadro justifica la existencia y viajar para caminar en las calles que estuvieron quienes admiro ó para ver por largo tiempo un cuadro, le dan sentido a todo. Absolutamente a todo.

 

MUJER ESCRITORA VS VIOLENCIA DE GÉNERO EN LA COMUNIDAD LITERARIA

 

A título personal, sé que en un Estado con fuerte presencia machista es difícil tomar el lugar que nos corresponde o al menos avanzar sin que cada logro sea manchado por descalificaciones. Un hombre puede lograr lo que sea y el primer motivo atribuido será su capacidad. Una mujer puede lograr lo que sea, pero el primer motivo pensado difícilmente será su capacidad. La pregunta es, ¿por qué les cuesta tanto trabajo respetar a la mujer, respetar su educación, calidad humana, desarrollo profesional y criterios éticos? 

 

La comunidad literaria acapulqueña no es la excepción, teniendo entre sus grupos más influyentes uno que promueve la violencia contra la mujer, por una parte, mientras que por otra, la utiliza cuando son necesarias muchas firmas para luchar por un privilegio y mostrar poder al gobierno en turno.

 

La lógica te dice que si eres escritora, es idóneo agruparte, pero la experiencia muestra que muchas veces, si lo haces, nadas contra corriente todo el tiempo y más cuando tu apariencia y comportamiento social no van de la mano con los valores que "debes tener como escritor" en una ciudad pequeña: Tomar mala cerveza desde una lata, fumar cigarros económicos, consumir drogas rebajadas, tener un estilo de vestir desaliñado y hablar de que caminas al borde de la muerte sólo por ser poeta o que eres un pequeño Dios por escribir, sin haber vivido una crisis verídica.

 

Una persona que trabaja con crisis difícilmente compra un discurso de este tipo. 

 

En mi experiencia personal, puedo decir que ganar una beca ó premio en una ciudad pequeña, puede llevarte a vivir situaciones incómodas que van desde la difamación, la intimidación y el plagio, generados por personas tóxicas. También que no es fértil ni práctico tener enemistades, menos si estos apelan al golpe bajo como operación cotidiana. Considero que si hay algo en que se precisa tener buen gusto, es en la elección de un enemigo.

 

Es, por esta clase de situaciones, que una mujer artista debe tener las agallas para producir sin que eso implique pertenecer a un grupo, si este atenta contra su dignidad. Y este caso particular se extiende a todos los sectores en que una mujer puede desarrollarse.

 

TODO Ó NADA: APRENDER A DECIR "NO" A TODO AQUELLO MENOR A LO QUE MERECEMOS

 

No tenemos tiempo para esperar que nos den el lugar que merecemos. Si no nos lo dan, lo tomamos. Se trata de un TODO Ó NADA, de un AHORA Ó NUNCA. No podemos asumir el rol de víctimas, aunque tengamos un largo recuento cada una, sobre el daño que se nos ha hecho por ser mujeres.

 

Lo que sí tenemos, es el compromiso con nosotras mismas, de luchar y no aceptar ni un poco menos de lo que merecemos, implique lo que implique. Nuestra salud mental y nuestras metas deben ser prioridades. No podemos resignarnos, no podemos ser medianas ni tolerar una frustración diaria por estar rodeadas de las personas equivocadas, en escenarios que nos disgustan.

 

No tengamos miedo de decir a un mal jefe ó una mala jefa: "Renuncio porque estoy sobrecalificada para el cargo". "Renuncio porque no voy a permitir ninguna clase de acoso". "Renuncio porque si usted no tiene conciencia social ó sentido común para llamar al acoso por su nombre, no tiene tampoco la capacidad para ser un líder ó una líder que actúe con justicia". "Renuncio porque merezco crecer y este trabajo me ata y no me ofrece posibilidades reales de crecimiento". "Renuncio porque no permitiré que mi salud mental sea afectada por la normalización por ignorancia de situaciones de violencia relacional". "Te dejo porque merezco ser feliz". "Te dejo porque merezco una mejor vida". "Me voy porque merezco una mejor vida".

 

No tengamos miedo de etiquetar lo que vivimos, sólo porque hay personas alrededor que creen que la violencia es una forma natural de construcción de relaciones sociales entre personas, porque hay personas alrededor que se resignan a que todo este mal, por miedo al cambio. El nivel de tolerancia a la violencia en nuestro contexto no determina la verdad ética sobre los hechos. 

 

Con el paso del tiempo, me he apegado a estar sólo en el lugar y con la gente que me nace, en el momento que me nace. Personas productivas, emprendedoras, líderes, inteligentes, solidarias, que buscan la sinergia y el desarrollo propio y del prójimo. Sectores valiosos construidos por gente valiosa. Relaciones genuinas de apoyo y admiración mutua. También me he apegado a que, si hay ocasiones en que todo lo que deseo es desvelarme trabajando y no salir por días ó semanas hasta terminar un proyecto, también está bien. No me juzgo por acercarme a lo que me agrada y distanciarme de lo que me violenta. 

 

Comparto con ustedes un poco de mi forma de percibir la vida porque quiero motivar a cada mujer a que se arme de valor para no permitir bajo ninguna circunstancia un acto de violencia contra su integridad. Aprendamos a decir NO. A aceptar y sacar provecho de aquellas características que nos hacen diferentes. No es nuestra obligación complacer a nadie más que a nosotras mismas.

 

Cobrar poder es sentir el porcentaje correcto de enojo para marcar límites, defendernos y sobrevivir. El porcentaje correcto de miedo para saber cuándo cambiar la estrategia. Es trabajar en nuestra autoestima, trabajar por nuestro liderazgo, por nuestro desarrollo en cada área. Si no vamos por todo, mejor ni dar el primer paso. Y si en el camino nos arrojan piedras: perfecto, sabremos utilizarlas como bases de nuestra resistencia.

 

"Dame una amenaza y tendré el epígrafe de mi próximo libro".

 

¡Saludos! 

 

 

 

 

 

 

 

 

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